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sábado, 18 de junio de 2016

Melodía...

Frutos amargos comió y por eso su corazón se amargó.
Su alma era transitoria como una hormiga descarriada.
Su boca saboreaba aquel sentimiento punzante y melancólico.
De sus ojos salían lágrimas fugitivas, las cuales aprisionadas estaban.
Su piel era áspera al igual que la corteza de aquel árbol, cuyas raíces podridas estaban.
Su sangre era negra como los cuervos a la media noche.
En vez de dedos tenía gusanos y todo lo que tocaba se desvanecía.
Y en la noche, a lo alto subía y a las ovejas cantaba su trágica melodía.